El tabaquismo es el principal factor de riesgo de muerte prematura prevenible en el mundo, y a nivel nacional, es un grave problema de salud pública. Daños a nivel de sistema cardiovascular e inmunológico, complicaciones odontológicas, patologías oculares, envejecimiento de la piel, problemas de fertilidad y un aumento en las posibilidades de desarrollar cáncer, son parte de las consecuencias que genera este hábito.
Pero, sin duda, “son los pulmones y las vías respiratorias los principales afectados por los componentes del humo del tabaco, ocasionando daños estructurales y funcionales, ya sea por exposición activa o pasiva (estar expuesto al humo del cigarro), lo que se resume en un desbalance en la actividad oxidante y antioxidante que genera el daño pulmonar de los fumadores”, manifiesta Sofía Ganz, experta en rehabilitación respiratoria y académica de Kinesiología de la Universidad San Sebastián.
La experta explica que el consumo de tabaco produce una cascada de componentes inflamatorios que, con el tiempo, producen fibrosis peri-bronquiolar, y de forma paralela, disminuyen la función mucociliar (parte de nuestro sistema de defensa) lo que hace más fácil que microorganismos se adhieran a la pared del aparato respiratorio.
“También se genera una disrupción del epitelio respiratorio, lo que predispone el desarrollo de infecciones del tracto respiratorio superior e inferior. En casos severos, se puede producir destrucción alveolar”, puntualiza Ganz.
En suma, los fumadores tienen más riesgo de padecer patologías respiratorias, siendo el cáncer bronquial y la enfermedad pulmonar obstructiva crónica las principales enfermedades asociadas al consumo.
La Organización Mundial de la Salud, entidad que promueve el Día Mundial sin Tabaco, hace un llamado a concientizar sobre estos daños, sobre todo en medio del contexto de pandemia. “Una persona fumadora reduce, en promedio, en 6 años sus expectativas de vida. Por eso es importante abandonar este hábito. Dejar de fumar trae efectos inmediatos en la salud de una persona, por ejemplo, antes de media hora la presión arterial y la frecuencia cardíaca vuelven a la normalidad, mientras que a las 8 horas los niveles de oxígeno ya son normales”, explica la especialista.
Tabaquismo y Covid-19
Dados los cambios estructurales y funcionales que desarrolla el sistema respiratorio de un fumador, así como también los efectos en su sistema inmune, se aumenta la gravedad de esta enfermedad. “El cuadro respiratorio generado por el este coronavirus afecta principalmente a los pulmones, por ende, los fumadores corren el riesgo de manifestar esta infección de manera más grave, asimismo, tienen mayor probabilidad de fallecer en comparación con los no fumadores. Por eso es tan importante que la gente tome conciencia, ya que el cigarro es un elemento tremendamente perjudicial para la salud”, finaliza la kinesióloga.