Han pasado cuatro meses desde la confirmación del primer caso de Covid-19 en Chile y actualmente la situación está cada vez más complicada para nuestro país, en donde se registran más de 270 mil contagios y 5 mil fallecidos. Sumado a lo anterior, más de nueve millones de ciudadanos se encuentran en cuarentena total y muchos han declarado vivir una “crisis económica”.
El difícil panorama actual no colabora en las patologías con mayor prevalencia en nuestro país. De acuerdo a la última Encuesta Nacional de Salud (2016-2017) la ansiedad es uno de los trastornos que más afecta a los chilenos, en donde uno de cada cinco ciudadanos mayores de quince años lo padece. Siguiendo esta misma línea, el estudio Cadem de este año, evidenció que el 56% de las personas interrogadas dijo haber sufrido crisis de angustias y/o ansiedad. Cifra preocupante para los expertos.
Andrea Rojas Trincado, psicóloga y co-founder de Psicologíachile.cl explica que, “la ansiedad es una emoción caracterizada por sentimientos de preocupación por situaciones que están prontas a ocurrir. Debido al confinamiento es que hemos podido visualizar un aumento de ésta en los chilenos. Por ejemplo, se ha evidenciado un importante aumento de consumo de alcohol, tabaco y alimentos que pueden generar obesidad, depresión y/o trastornos del sueño.”
La especialista agrega que “las conductas anteriormente nombradas se ven reflejadas en cuadros de estrés e irritabilidad en los más pequeños de la casa, además de la angustia y alteración del sueño que, lamentablemente, son transmitidos por los adultos de la casa. Cabe destacar que los adolescentes también están pasando por momentos difíciles ya que están acostumbrados a salir y tener contacto con sus amigos”.
Crisis de pánico
Desde que inició la pandemia, varios expertos en salud mental han evidenciado también un significativo aumento en las crisis de pánico. Según el último estudio entregado por la RedInterclinica dicha patología aumentó en un 50% en la población después del estallido social. La ansiedad y los ataques de pánico son dos fenómenos distintos.
Rojas explica que la principal diferencia radica en la duración. “Los ataques de pánico ocurren cuando el sistema nervioso se siente bajo amenaza o en peligro, es decir, en un estado de activación fisiológica. La persona puede llegar a sentir que está al borde del colapso, con palpitaciones aceleradas y que le falta el aliento, si bien la sensación puede durar minutos, incluso horas, la ansiedad no es momentánea, persiste. Es decir, se manifiesta durante un período de tiempo más prologado, que pueden ser días o semanas. Además, en las crisis de pánico existen ideas irracionales catastróficas, asociadas con la sensación de muerte, que no están presente en las crisis de ansiedad”.
Para los especialistas en salud mental, lo ideal es poder realizar terapias psicológicas cuando se sufre de ansiedad o crisis de pánico, de todas formas Rojas entrega algunos consejos que pueden ayudar en estos momentos tan difíciles.
Para las personas que padecen de ansiedad y/o crisis de pánico existen hábitos que pueden ayudarles a mejorar sustancialmente la calidad de vida:
Considerar una buena alimentación: Pese a que estamos 24/7 en casa, muchos pacientes han declarado no tener tiempo para cocinar. Es muy importante llevar una nutrición variada y comer en pocas cantidades pero varias veces al día. Lo anterior evitará tener problemas estomacales que muchas veces afectan directamente con nuestro estado de ansiedad.
Practicar deporte: realizar actividad física ayuda a combatir la ansiedad, ¿por qué? al tonificar nuestros músculos haremos que éstos no queden rígidos y nuestro sistema nervioso no esté tan alterado.
Dormir lo necesario: Es recomendable en este tiempo dormir lo que nuestro cuerpo necesita. En el caso de los adultos un mínimo de ocho horas son suficientes para quedar repuesto y con energías para un nuevo día. En el caso de los niños, éstos necesitan alrededor de 12 horas.
Rutina: Por último es muy importante crear hábitos diarios, ya que estos disminuyen considerablemente la ansiedad. Organizar todo el día anterior ayudará a que tengan horarios más holgados y puedan disponer de tiempo para actividades recreacionales.